Lo que hará Elizabeth

Elizabeth tiene varios planes, pero en realidad todos son parte de un plan simple: necesitamos enfrentar la corrupción en Washington que hace que nuestro gobierno trabaje para los ricos y bien conectados, mientras perjudica a todos los demás. Tenemos que regresar el poder económico y político a las manos del pueblo estadounidense.

Elizabeth tiene varios planes, pero en realidad todos son parte de un plan simple: necesitamos enfrentar la corrupción en Washington que hace que nuestro gobierno trabaje para los ricos y bien conectados, mientras perjudica a todos los demás. Tenemos que regresar el poder económico y político a las manos del pueblo estadounidense.

Ve cuánto aumentarían tus beneficios de Seguro Social bajo el plan de Elizabeth.Calcular

Los Planes Más Recientes De Elizabeth

Asegurando los derechos y la igualdad de la comunidad LGBTQ+

Necesitamos una presidenta que eleve las voces de la comunidad LGBTQ+ y que luche contra la discriminación.

Lee mas
Luchar para obtener justicia mientras combatimos la crisis climática

Obtener justicia debe ser un objetivo principal en nuestra respuesta al cambio climático. Necesitamos un gran cambio estructural dirigido por las comunidades que han estado en esta lucha desde el principio.

Lee mas
Restaurar la confianza en una judicatura imparcial y ética

La idea básica de nuestro sistema legal es que cada persona reciba el mismo trato bajo la ley — incluyendo los jueces.

Lee mas

Lo Que Hara Elizabeth

Fortalecer nuestra democracia

Nuestra democracia enfrenta amenazas graves dentro y fuera del país. Para fortalecerla necesitaremos cambios drásticos. Esto comienza con una enmienda constitucional para proteger el derecho al voto de cada estadounidense y asegurar que su voto cuente. Pero eso solo es el inicio.

Los políticos deben competir sobre cuántos votantes pueden convencer, no sobre cuántos ciudadanos pueden descalificar y desmoralizar. Debemos eliminar reglas innecesarias e injustificables que complican la votación, y también anular cada ley que políticos racistas usan para suprimir los votos de las personas de color. Tenemos que anular la manipulación partidista de los distritos electorales creados por Demócratas y Republicanos.

Nuestra democracia no está a la venta, y necesitamos terminar con la influencia del dinero en nuestras elecciones. Esto significa que debemos anular la ley “Citizens United”. También debemos acabar con la costumbre que tienen los candidatos de servir a los intereses de los donantes ricos y bien conectados en Washington. No más donaciones de cabilderos federales. No más donaciones de los comités corporativos de acción política. Y no más súper comités de acción política.

Cuando los gobiernos extranjeros siembran división, atacan nuestra democracia, e interfieren en nuestras elecciones, tenemos que contraatacar y hacer que asuman las consecuencias. Para impedir ataques en el futuro, tenemos que rechazar los esfuerzos de aquellos que usan el odio y la intolerancia para dividirnos. Sin importar el color de nuestra piel, todos merecemos una democracia en la cual cada estadounidense puede participar—y todos estamos en esta lucha para construir un país que funcione para todos.

Cerrar

Reconstruir la Clase Media

Durante décadas, los salarios han permanecido fijos mientras que los gastos familiares han aumentado extremadamente, causando inseguridad económica para millones de familias. Por generaciones, las personas de color han sido excluidas de las oportunidades para crear riqueza. Es hora de hacer cambios estructurales grandes para devolver el poder económico a las manos del pueblo estadounidense.

Esto significa regresar el poder a las manos de los trabajadores y los sindicatos. También significa que debemos transformar las grandes compañías estadounidenses y permitir que sus trabajadores puedan elegir por lo menos el 40% de los miembros de su junta directiva, para que así puedan tener una voz en las decisiones sobre sueldos y subcontratación. Será una nueva época donde habrá una fuerte aplicación de las leyes antimonopolios para que las corporaciones gigantes no puedan ahogar la competencia, ni reducir los sueldos, ni aumentar los costos de todo, desde la carne de res hasta el acceso al internet.

Somos la nación más rica en la historia del mundo, y podemos hacer inversiones que creen oportunidades económicas, y que aborden la negligencia en las áreas rurales y un legado de discriminación racial—si dejamos de regalar recortes de impuestos a los ricos y las corporaciones y si empezamos a pedir a los que más se han aprovechado de nuestro país que paguen su parte justa.

Esto incluye un impuesto a las 75,000 familias más ricas llamado Impuesto para los Ultra-millonarios, para producir mil millones que podrán ser utilizados para construir una economía que funciona para todos, incluyendo la inversión en programas como el cuidado infantil universal, el alivio de la deuda estudiantil, viviendas asequibles, el “Green New Deal”, y asegurar que todos tengan acceso al programa de “Medicare”. Además, podemos hacer una inversión histórica en viviendas asequibles que reduciría los costos del alquiler a un 10% a través de los Estados Unidos y crearía 1.5 millones de trabajos.

Cerrar

La Justicia Igual ante la Ley

Hay unas palabras grabadas en lo más alto del Tribunal Supremo: Igualdad de justicia ante la ley. Esa debe ser la promesa de nuestro sistema de justicia. Pero actualmente en los Estados Unidos, hay un sistema de justicia para los ricos y poderosos, y otro para los demás.

No hay igualdad de justicia cuando un joven con una onza de marihuana puede ir a la cárcel mientras un ejecutivo bancario que lava dinero para los carteles del narcotráfico recibe un bono. No hay igualdad de justicia cuando, por los mismos crímenes, es más probable que un afroamericano sea arrestado, acusado, condenado, y sentenciado que un blanco.

Necesitamos reformar el sistema de justicia penal de inmediato. Esto significa que debemos acabar con las disparidades raciales en nuestra sistema de justicia. Debemos prohibir las cárceles privadas. Debemos aceptar la vigilancia comunitaria y la desmilitarización de nuestras fuerzas policiacas locales. Esto significa una reforma completa de las sentencias y una redacción de nuestras leyes para legalizar la marihuana.

La igualdad de justicia también requiere que todos—sin importar si son ricos o bien conectados—rindan cuentas cuando infringen la ley. Esto significa nuevas leyes y un compromiso a enjuiciar a las corporaciones grandes—y sus ejecutivos—cuando engañan a sus clientes, reprimen sus competidores, o roban a sus trabajadores. Por esto mismo necesitamos nominar a jueces que sigan las reglas en vez de complacer a los ricos y bien conectados.

No será fácil. Pero vamos a hacer cambios estructurales para cumplir la promesa de nuestro sistema de justicia. Nuestra democracia lo exige.

Cerrar

Acabar con la Corrupción en Washington

Washington funciona muy bien para los ricos y los bien conectados, pero no para los demás. Compañías e individuos ricos gastan miles de millones de dólares cada año en influenciar al Congreso y a las agencias federales para que pongan intereses propios por delante de los intereses públicos. Esto es intencional y debemos llamarlo por lo que es—corrupción, simple y sencillamente. Por eso, Elizabeth ha propuesto las reformas más ambiciosas contra la corrupción desde Watergate, para cambiar radicalmente la manera en que Washington funciona.

Empezaremos con la eliminación del cabildeo como lo conocemos. Vamos a cerrar los vacíos legales asegurando que todos los que cabildean se registren para que sus acciones salgan a la luz, prohibiendo que los gobiernos extranjeros puedan contratar a cabilderos de Washington, y acabando con la habilidad de los cabilderos para moverse libremente dentro y fuera de empleos gubernamentales.

También vamos a cerrar la puerta giratoria entre Wall Street y Washington para prohibir permanentemente que los senadores y congresistas negocien acciones comerciales mientras que son funcionarios electos. Además prohibiremos que se conviertan en cabilderos cuando se retiren—no solo por uno o dos años, pero de por vida. Vamos a exigir que los magistrados del Tribunal Supremo sigan un código de ética y también vamos a fortalecer el código de conducta para todos los jueces para asegurar que cada persona reciba un trato justo en nuestras cortes. Además, vamos a hacer que cada candidato para un puesto federal publique su declaración de impuestos.

Estos cambios extensos pondrán fin a la dominación de dinero en Washington, y le quitarán el poder a los ricos y poderosos para devolverlo a donde pertenece —con el pueblo estadounidense.

Cerrar

Una Política Exterior para Todos

Mientras las guerras interminables agobian a las familias militares y las políticas de comercio abruman a la clase media, es claro que la política exterior hoy en día sirve a los ricos y bien conectados a expensas de los demás.

Por demasiado tiempo, la gente trabajadora ha lidiado con las peores partes de nuestra política económica. Necesitamos fortalecer nuestras leyes laborales—y de ahí luchar para ejecutarlas. Por eso, Elizabeth se opone al nuevo “NAFTA 2.0” propuesto por Trump, a menos que produzca un acuerdo mejor para las familias trabajadoras estadounidenses. Es hora de dejar de priorizar los beneficios empresariales sobre los salarios estadounidenses.

Nuestras fuerzas armadas deben funcionar como un freno para que la mayoría del tiempo, no tengamos que utilizarlas. Debemos continuar vigilando ante amenazas terroristas, pero es hora de regresar nuestros soldados a casa—y asegurar que reciban el apoyo y los beneficios que se han ganado.

También debemos tomar mayor provecho de nuestro poder nacional, no sólo nuestro poder militar. Esto significa reducir nuestro presupuesto de defensa y poner fin al control absoluto que tienen los contratistas de defensa sobre nuestra política militar. Esto significa reinvertir en la diplomacia y apoyar a nuestros aliados a promover nuestros intereses comunes. Esto significa que necesitamos nuevas soluciones a nuevos desafíos mundiales, desde la seguridad cibernética hasta la amenaza existencial que plantea el cambio climático.

Nuestra fuerza en el extranjero es generada aquí en casa. Las políticas que impactan a familias trabajadoras en nuestro país disminuyen nuestra fuerza global. Es hora de una política exterior que funcione para todos los estadounidenses, no solo los ricos.

Cerrar

¿Buscas algo específico?