Un sistema de inmigración justo y hospitalario

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La diversidad fortalece a nuestro país y no seremos divididos por nuestras diferencias. Añade tu nombre si estás de acuerdo: Ya es hora de una reforma migratoria justa y comprensiva.

Este plan fue publicado originalmente como parte de la campaña presidencial de la senadora Elizabeth Warren.

Publicado originalmente el 11 de julio de 2019:

Los inmigrantes siempre han sido una fuente vital de fuerza estadounidense. Contribuyen al crecimiento de nuestra economía y hacen que nuestras comunidades sean más ricas y más diversas. Son nuestros vecinos, nuestros colegas y nuestros amigos, y son una parte tan importante de los Estados Unidos como los que nacieron en nuestro país.

El presidente Trump ve las cosas de manera distinta. Ha impulsado políticas públicas basadas en crueldad y división que demonizan a los inmigrantes. Ha eliminado programas que protegen a los llamados Dreamers y a los solicitantes de asilo que huyen de la violencia y el caos. Ha defendido recortes drásticos a la inmigración legal e impuso una prohibición basada en la intolerancia para los viajeros de países de mayoría musulmana. Ha amenazado con cerrar nuestros puertos de entrada para el tránsito y comercio legal, y ha explotado una crisis que él mismo creó en la frontera para ganar créditos políticos. Pero mientras Trump ha llevado el sistema hasta al extremo más punitivo, sus políticas racistas se basan en un sistema de inmigración defectuoso y en una infraestructura ya vulnerable al abuso.

Lo vi en McAllen, Texas, en los ojos de madres que huyeron de la violencia solo para ser separadas de sus bebés en la frontera de los Estados Unidos. Lo vi en las lágrimas de las familias mientras esperaban a sus seres queridos en el aeropuerto de Logan en Boston la noche que Trump anunció su prohibición musulmana. Lo vi en los rostros cansados ​​de los niños pequeños forzados a marchar en fila, entre tiendas de campaña improvisadas bajo el calor del sol de verano en el centro de detención de Homestead en Florida.

También lo veo cuando hablo con Dreamers acerca de sus aspiraciones y sus temores. Cuando me reúno con empresarios que ven cómo su competencia explota a los trabajadores indocumentados para obtener una ventaja competitiva, y con los agricultores que no tienen acceso a la fuerza de trabajo que necesitan. Cuando me siento con familias que llevan décadas esperando una visa para reunirse con sus seres queridos, y con familias de estatus mixto que temen que un padre, hermano o hermana puedan ser removidos en cualquier momento.

Debemos enfrentar el problema humanitario en la frontera y revertir las políticas públicas discriminatorias de este presidente. Pero eso no será suficiente para arreglar nuestro sistema de inmigración. Necesitamos expandir la inmigración legal que ayudará a crecer nuestra economía, a reunir a las familias y a satisfacer las demandas de nuestra fuerza laboral. Necesitamos reformas reales que brinden seguridad costoeffectiva en nuestras fronteras. Reformas que tomen en cuenta las causas fundamentales de la migración y que proporcionen un camino hacia el estatus y la ciudadanía para que nuestros vecinos no tengan que vivir con miedo. Es por eso que hoy estoy anunciando mi plan para la reforma migratoria: creando un sistema basado en reglas que sea justo, humano y que refleje nuestros valores.

Añade tu nombre si estás de acuerdo

Ya es hora de una reforma migratoria justa y comprensiva.

Eliminar la aplicación abusiva de la ley

El presidente Trump ha usado la deportación como un arma costosa, ineficaz y diseñada para maximizar el dolor. Es hora de poner fin a esta crueldad y, en cambio, concentrarnos en las verdaderas amenazas a la seguridad pública y nacional. Como presidenta, yo voy a:

Despenalizar la migración y dirigir el enfoque de la aplicación de la ley hacia acciones delictivas realmente graves. Entrar al país sin autorización siempre ha sido una violación civil bajo la ley de inmigración, pero gracias a un ex senador segregacionista, también es una violación criminal. Esta disposición penal adicional es totalmente innecesaria para la seguridad fronteriza y, durante un siglo, rara vez se aplicó. Pero desde principios de la década del 2000, se ha utilizado para construir y mantener un complejo masivo de detención de inmigrantes. En 2016, más de la mitad de todos los procesos penales federales fueron por violaciones a la inmigración, más que los procesamientos por terrorismo, crimen organizado, delitos de odio o fraude financiero. Este enfoque obsesivo ata a los fiscales federales y abruma a los tribunales federales. Es costoso e innecesario. Y bajo Trump, estos procesos se han vuelto cada vez más abusivos. Debemos acabar con esta prohibición criminal para prevenir abusos en el futuro. Como presidenta, emitiré de manera inmediata una guía para ponerle fin a los procesos penales por simples violaciones administrativas de inmigración; acabar con la Operación Streamline, que somete a los migrantes a procesamientos penales en masa; y enfocar nuestros recursos limitados a criminales reales y en amenazas verdaderas hacia los Estados Unidos. También emitiré una guía fiscal para priorizar los casos de inmigración con riesgos de seguridad, y me aseguraré de que los abogados del gobierno estén ejerciendo su discreción para las personas que no representan un riesgo a la seguridad pública.

Separar el cumplimiento de las leyes generales y el cumplimiento de las leyes de inmigración para fortalecer nuestras comunidades. Hay buenas razones para mantener el cumplimiento de la ley de inmigración y el cumplimiento de la ley general separados. Cuando la policía se ve obligada a lidiar con infracciones de inmigración—adicional a su carga normal de trabajo—, las personas están menos dispuestas a denunciar delitos por temor a revelar su estatus migratorio. La combinación de estas funciones genera desconfianza y pone en peligro la seguridad pública. Como presidenta, estableceré unas guías estrictas para proteger lugares vulnerables como escuelas, instalaciones médicas y tribunales. Expandiré aquellos programas que otorgan protecciones a los inmigrantes (que siendo víctimas de delitos graves) se presenten y ayuden a las fuerzas del orden público. Y terminaré con programas como 287(g) y "Comunidades seguras" que obligan a la policía local a ejercer leyes federales de inmigración, para que así puedan enfocarse en servir efectivamente en sus comunidades.

Recrear CBP y ICE de manera que reflejen nuestros valores. Nuestras agencias de inmigración deben proteger a los estadounidenses y defender la ley, en vez de dedicarse a perseguir políticas punitivas y anti inmigratorias que afectan—mayormente— a las comunidades de color. Mantendré a las autoridades de inmigración bajo los mismos estándares de debido proceso de ley establecidos para las demás agencias de de cumplimiento de la ley—no más arrestos sin orden judicial o detenciones en el interior de nuestro país. Reformaré al CBP y ICE de pies a cabeza, centrando sus esfuerzos en la seguridad nacional como la revisión de carga, la identificación de productos falsificados y la prevención del contrabando y el tráfico ilegal. Y para cambiar la cultura en estas agencias, insistiré en la transparencia y fortaleceré a las autoridades de los guardianes internos independientes para prevenir abusos en el futuro.

Crear un sistema de responsabilización por los abusos perpetrados durante la Era de Trump. El presidente Trump y su administración se sienten cómodos mirando hacia un lado mientras los abusos criminales en contra de los inmigrantes se siguen acumulando. Cuando sea presidenta, yo no ignoraré esto. Designaré un grupo de trabajo del Departamento de Justicia para investigar las acusaciones de violaciones graves, incluyendo la negligencia médica y las agresiones físicas y sexuales hacia los inmigrantes detenidos. También les daré la autoridad independiente para que puedan  presentar denuncias penales justificadas. Que no haya ambigüedad sobre esto: si violas los derechos básicos de los inmigrantes, ahora o en el futuro, la administración de Warren te responsabilizará por ello.

Reducir significativamente la detención de inmigrantes

Los estadounidenses están horrorizados por las escenas de caos y abuso en nuestra frontera. Separar a padres e hijos y detener a familias y otras poblaciones vulnerables no solo es sorprendentemente costoso e inhumano, sino que se ha comprobado que no tiene un efecto disuasivo. Para poner fin a la detención innecesaria y reconstruir un sistema más humano, una administración Warren:

Pondrá fin a las detenciones innecesarias. Ya contamos con las herramientas para rastrear y monitorear efectivamente a las personas sin ponerlos en jaulas y campamentos de detención a lo largo de la frontera. Como presidenta, emitiré órdenes para garantizar que la detención solo se use cuando sea realmente necesaria, como cuando una persona representa un riesgo de fuga o un riesgo a la seguridad de otros. Impondré reglas adicionales para la protección de ciertos grupos, incluyendo solicitantes de asilo, familias y mujeres embarazadas, y personas LGBTQ+ que son más vulnerables al estar en un centro de detención general. Además haré que se sigan normas estrictas en los centros de detención restantes, incluyendo para la atención médica y para terminar con el uso del régimen de aislamiento solitario.

Eliminará las instalaciones privadas de detención. En nuestro país no habrá, lugar para sacarle ganancias a la crueldad. Terminaré los contratos que ICE tiene con los proveedores privados de detención y presionaré para que se promulgue legislación que prohíba permanentemente la detención con fines de lucro.

Ampliará el uso ejecutivo de la libertad condicional e invertirá en alternativas a la detención. El DHS tiene amplia autoridad para condenar a las personas que están detenidas antes de que sus casos sean escuchados en una corte de inmigración. Las alternativas a la detención basadas en la comunidad son más seguras, ahorran dinero y pueden ser más efectivas para garantizar que se cumplan. Ampliaré significativamente los programas exitosos, que incluyen la administración de casos, referidos a servicios legales y sociales, y revisiones y vigilancia periódicas. Estos programas le proporcionan  dignidad a aquellos que están en el sistema, y ​​su uso expandido ahorraría al gobierno estadounidense más de mil millones de dólares cada año en costos de detención innecesarios.

Proveerá derechos y el debido proceso en nuestros tribunales de inmigración

No es suficiente simplemente corregir los excesos de las políticas de inmigración del gobierno de Trump. Para evitar abusos en el futuro, debemos tratar a los migrantes que se mueven a través de nuestro sistema de inmigración de manera que refleje nuestra ley constitucional y nuestros valores. Una administración Warren:

Establecerá tribunales de inmigración profesionales, independientes, de Artículo I. El Departamento de Justicia supervisa el sistema de tribunales de inmigración y goza de una autoridad masiva para manipular esos tribunales para implementar la agenda de política pública de inmigración del presidente. Las decisiones de la corte de inmigración pueden incluso ser revocadas por el Fiscal General, un conflicto de intereses fundamental explotado por Jeff Sessions. Trabajaré para crear un sistema fiable e independiente, aprobando una legislación que establezca la revisión judicial del Artículo I para casos de inmigración modelados por nuestros tribunales federales. Implementaré medidas de eficiencia inteligentes, comenzando por restaurar la capacidad de los jueces para priorizar y administrar sus propios expedientes. Mi administración también reclutará jueces de inmigración altamente calificados con un conjunto diverso de experiencias legales para que todos reciban la justicia apropiada.

Acabará con la expulsión rápida y ofrecerá un proceso justo. El debido proceso bajo la ley  garantiza la justicia básica para las personas que intentan navegar leyes complejas y evita que las autoridades y los presidentes abusen de su autoridad. Pero la mayoría de los inmigrantes que enfrentan procesos de deportación no tienen abogados, y en la administración de Trump, eso incluso pasa con niños pequeños. De hecho, un tercio de los inmigrantes deportados ni siquiera ven a un juez: en cambio, el oficial de inmigración sirve como fiscal y jurado. Eliminaré el uso de expulsiones expeditas y garantizaré que estas personas tengan acceso a una audiencia . Pediré que se cree un cuerpo de defensores públicos de inmigración a escala nacional, y en una administración Warren proporcionaremos acceso a abogados en el tribunal de inmigración.

Darle la bienvenida a personas necesitadas

Nuestras leyes y nuestros valores nos obligan a ayudar a quienes huyen de la violencia y la opresión, pero el racismo de Trump ha contribuido a crear un clima de temor para quienes buscan refugio en nuestro país. Como presidenta, yo:

Rechazaré las políticas públicas de exclusión basadas en la raza, la religión y las nacionalidades. Durante mi primer día en el cargo, revertiré la prohibición musulmana de Trump. Retiraré la política pública de Trump que obliga a las familias inmigrantes a elegir entre permanecer juntas y asegurar que sus hijos, muchos de los cuales son ciudadanos estadounidenses, tengan acceso a servicios críticos. Además, reestableceré las designaciones de Estatus de Protección Temporal y la Salida Forzada Diferida para proteger a las personas en peligro en sus países de origen, incluyendo los migrantes del Caribe y África que han formado vidas y negocios en nuestro país.

Incrementaré el límite de refugiados. En una época en donde hay 70 millones de personas desplazadas a nivel mundial, el presidente Trump ha abusado de su autoridad para reducir el límite de refugiados que pueden venir a los Estados Unidos, admitiendo un total de poco más de  22,000 refugiados durante todo el año pasado. Yo le daré la bienvenida a 125,000 refugiados en mi primer año, y aumentaré esta cantidad al menos 175,000 refugiados por año antes de acabar mi primer término. 

Afirmaré las protecciones de asilo. Deberíamos darles la bienvenida a los que huyen de la violencia, no encarcelarlos en jaulas. Como presidenta, revertiré lo que ha hecho Trump para hacerle el proceso más difícil a los que solicitan asilo en nuestro país. Me aseguraré de que los solicitantes de asilo puedan presentarse de manera segura en los puertos de entrada para un procesamiento humano y eficiente, incluyendo la eliminación de la medición y las políticas de "Permanece en México". Restauraré la promesa del presidente Obama de extender el asilo a aquellos que huyen de la violencia doméstica o la violencia por parte de pandillas y afirmaré las protecciones de asilo por identidad de género y las solicitudes de asilo basadas en la orientación sexual. Agilizaré los procesos para eliminar el retraso de las personas que esperan una adjudicación de asilo. Y perdonaré a los que han sido condenados por proporcionar alimentos y agua a los migrantes, porque nadie debería ir a la cárcel simplemente por brindar ayuda humanitaria a personas necesitadas.

Incrementar la inmigración legal y establecer un camino justo y asequible  hacia el estatus 

Como presidenta, trabajaré para expandir la inmigración legal. También tomaré acciones ejecutivas para brindar una medida de protección a las personas indocumentadas, a la vez que buscamos una solución legislativa para proporcionar un camino asequible para obtener la ciudadanía estadounidense. 

Ampliar la inmigración legal. En Estados Unidos deberíamos aceptar más inmigración legal, llevada a cabo de manera correcta y de acuerdo a nuestros principios. Deberíamos utilizar la inmigración precisa como una herramienta para crear empleos y negocios y hacer crecer nuestra economía. Debemos reflejar nuestros valores, lo que significa expandir la reunificación familiar y hacer que sea más fácil venir a los Estados Unidos para los familiares de ciudadanos y para aquellos con estatus de residentes permanentes. Deberíamos poner a los trabajadores estadounidenses en primer lugar asegurándonos de que los trabajadores que ya están aquí tengan la primera oportunidad de llenar cualquier puesto disponible. Debemos empoderar a los trabajadores, no a los empleadores, acoplando cualquier expansión de la inmigración legal con la responsabilidad real de parte de los empleadores que rompen las reglas, explotan a los trabajadores o no se adhieren a las normas laborales básicas. Además debemos ser transparentes e impulsar nuestras políticas públicas en torno a la inmigración basándonos en datos, utilizando la mejor información disponible para identificar las verdaderas necesidades en la fuerza laboral incorporando las aportaciones de los trabajadores y las empresas.

Facilitar la naturalización para aquellos que ya son elegibles para la ciudadanía. Hoy en día, más de 9 millones de residentes permanentes son elegibles para solicitar la ciudadanía, pero muchos no han optado por naturalizarse debido a barreras innecesarias, incluyendo el costo de las solicitudes, la complejidad del proceso, y los problemas administrativos así como los atrasos. Trabajaré para hacer posible que todos los que sean elegibles para naturalizarse lo hagan.

Reducir el retraso de la reunificación familiar. Hay alrededor de 4 millones de inmigrantes que de otra manera serían elegibles para venir a los Estados Unidos legalmente, si no fuese por los límites de visa por país. Mi administración distribuirá las visas no utilizadas para reducir este retraso y reuniría a más familias con sus seres queridos. También insistiré para que el Congreso derogue las leyes que hacen que la reunificación familiar sea más difícil de lograr.

Derogar la ley de castigo de 3 y 10 años. Actualmente, la ley exige que una persona que se encuentra ilegalmente en los Estados Unidos abandone el país por tres o diez años antes de poder solicitar un estatus legal. Pediré que el Congreso derogue ese requisito. Mientras tanto, reinterpretaré "dificultades extremas" para incluir la separación familiar, facilitando la obtención de una exención que permita a las personas solicitar un estatus legal sin tener que salir del país por un período prolongado de tiempo.

Proporcionar un camino justo y asequible hacia la ciudadanía. Para el bien de nuestra economía y nuestras comunidades, ya es hora de proporcionar un camino a seguir para los aproximadamente 11 millones de personas indocumentadas que viven y trabajan actualmente en los Estados Unidos. Debemos restablecer de inmediato el programa de DACA y las protecciones para nuestros Dreamers y sus familias. Ampliaré el programa para ayudar a más jóvenes, extendiendo la fecha límite, eliminando el requisito arbitrario de la edad de la solicitud y extendiendo la designación de "menor" a cualquier persona que haya sido traída a los Estados Unidos menor de 18 años. Pero los Dreamers tienen familias y comunidades que son miembros productivos de nuestra familia estadounidense desde hace mucho tiempo y que también necesitan protección. Lo mismo puede decirse de los que tienen Estado Protegido Temporal y Salida Forzada Diferida. Extenderé el ejercicio individual de discreción para ofrecer protecciones de acción diferida a los inmigrantes trabajadores que han contribuido a nuestro país durante años y que han construido carreras y familias aquí. Además,  presionaré por una solución legislativa de largo plazo que proporcione un camino justo pero alcanzable para la ciudadanía para ellos.

Limitar las penalizaciones que se consideran para las determinaciones de estatus. Parte de enfocarse en amenazas reales significa distinguir entre criminales reales e inmigrantes que respetan la ley. No debemos penalizar a las personas por condenas previas en virtud de los estatutos que penalizan el cruce de fronteras con el propósito de determinar su estatus. Y debemos establecer un estatuto de limitaciones por el tiempo que un delito menor será considerado como parte de la adjudicación de inmigración de un individuo. Los ciudadanos con antecedentes penales menores y no violentos no deben ser excluidos permanentemente de ser parte de la sociedad estadounidense, y los inmigrantes tampoco deben serlo.

Crear una oficina de nuevos estadounidenses. Estableceré una Oficina de Nuevos Estadounidenses dedicada a apoyar a los nuevos inmigrantes en su transición a nuestra sociedad y economía, y le encargaré a esa oficina que elabore una estrategia nacional para la integración. Debemos proporcionar clases de inglés, educación cívica y clases enfocadas en el empleo así como capacitación para inmigrantes que desean inscribirse. Trabajaremos con grupos religiosos y otras organizaciones comunitarias para proporcionar servicios de apoyo para refugiados y asilados, proporcionando las herramientas para facilitar la integración de los recién llegados en sus comunidades.

Enfrentar a las fuerzas mayores que desplazan a los migrantes de sus países de origen

La migración ha aumentado en todo el mundo como resultado de la pobreza, el cambio climático, la violencia y la injusticia. Los migrantes han venido a nuestro país huyendo de desastres naturales o conflictos que los obligaron a abandonar sus hogares.

En los últimos años, muchos han huido hacia el norte desde el Triángulo del Norte. Pero la solución a la migración centroamericana no es colocar a los niños en jaulas, sino estabilizar aquellos países en los que las familias arriesgan sus vidas para escapar. En lugar de lidiar con la corrupción descarada, las pandillas criminales y algunas de las tasas más altas de violencia de género en el mundo, el presidente Trump ha eliminado cientos de millones de dólares en ayuda para programas que brindan un apoyo vital.

No podemos lidiar completamente con la migración hasta que enfrentemos sus causas. Ahora más que nunca, los Estados Unidos deben reclamar su papel como el faro de esperanza del mundo, y eso significa proponer soluciones audaces y matizadas a estos retos complejos. Como presidenta, yo:

Restauraré y aumentaré la ayuda. Asignaré por lo menos $1.5 mil millones anuales en ayuda para financiar completamente los programas dirigidos contra el crimen, interrumpir el tráfico ilegal, abordar la pobreza, reducir la violencia sexual y mejorar los programas para jóvenes en riesgo en América Central y en todo nuestro hemisferio. Y reuniré a la comunidad internacional para que contribuyan los mismos fondos.

Intensificaré los esfuerzos para lidiar con la delincuencia transnacional. La administración Warren ampliará los esfuerzos para reducir la corrupción y mejorar el estado de derecho; investigará y procesará el tráfico de personas, aplicará sanciones financieras específicas contra los narcotraficantes y los lavadores de dinero, y proporcionará fondos sólidos para los esfuerzos de lucha contra las pandillas.

Informaré y protegeré a los que buscan asilo. Mi administración proporcionará información sobre el derecho a buscar asilo, restablecerá el programa de Menores de Centroamérica y coordinará con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados para ayudar a reasentar a los niños y familias que necesitan protección. También haremos más para difundir la conciencia sobre los peligros de intentar la migración a través de las fronteras para ayudar a evitar que las personas vulnerables sean explotadas en el camino.

Donald Trump quiere dividirnos—enfrentar a trabajador contra trabajador, vecino contra vecino. Quiere que los estadounidenses culpen a aquellos que son nuevos en nuestro país, o que no se parecen, de sus problemas—incluso cuando su administración nos roba descaradamente. Él ha hecho todo lo posible para que parezca que los inmigrantes no son bienvenidos en nuestras costas.

Somos mejores que eso. Los estadounidenses saben que los inmigrantes ayudaron a tejer la historia de nuestro país, y saben que los inmigrantes pertenecen aquí hoy. 

Trabajaré con el Congreso para aprobar una reforma de amplio alcance, pero estoy preparada para avanzar con la acción ejecutiva si el Congreso se niega a actuar. No podemos seguir ignorando nuestros retos en cuanto a la inmigración, ni podemos cerrar nuestras fronteras y aislar a Estados Unidos del mundo exterior. En cambio, necesitamos un gran cambio estructural: un sistema de inmigración justo que preserve nuestra seguridad, haga crecer nuestra economía y refleje nuestros valores. Eso es bueno para los inmigrantes, bueno para los trabajadores y, en última instancia, bueno para los Estados Unidos.