¿Qué hará Elizabeth Warren?

Estamos ante la lucha de nuestras vidas. La lucha para construir una América que funcione para todos, no solo los ricos y los que están bien conectados. No será fácil. Pero unidos por nuestros valores, podemos hacer cambios estructurales grandes. Podemos levantar nuestras voces hasta que la lucha sea ganada.

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Acción congresional para proteger el derecho a elegir: Nuestra democracia no debería ser tomada como rehén por las cortes conservadoras y las mujeres no deberían tener que esperanzarse a que Brett Kavanaugh o la Corte Suprema de Donald Trump vayan a respetar la ley. El Congreso debería pasar nuevas leyes federales para proteger el libre acceso al cuido de la salud reproductiva ante las ideologías conservadoras de cada estado. Leyes federales que aseguren un acceso real a métodos anticonceptivos y el cuidado de aborto para todas las mujeres. Leyes federales que se mantengan firmes, sin importar lo que haga la Corte Suprema.

Es hora de reducir la influencia que las corporaciones privadas tienen en el Pentágono: El constante intercambio de personal (la puerta giratoria) entre los cabilderos de defensa, el Congreso y el Pentágono desvía una cantidad innumerable de decisiones de los intereses legítimos de seguridad nacional y los dirige hacia los deseos de los grandes contratistas de defensa. Es hora de cortar con el presupuesto inflado de defensa—y, para tomar en serio los recortes en los gastos de defensa, tenemos que reducir la influencia de las corporaciones privadas. Los estadounidenses merecen saber con certeza que nuestro ejército está tomando sus decisiones con una sola preocupación en mente: su seguridad. Por eso estoy presentado un nuevo plan para cerrar de una vez la puerta giratoria y frenar la influencia de los grandes contratistas de defensa en el Pentágono.

La seguridad nacional y el cambio climático: El cambio climático es real, cada día empeora y está socavando nuestra preparación militar. En vez de hacerle frente a esta amenaza, Washington la está ignorando—empeorando así la situación. Tengo un plan para hacer que el ejército estadounidense  pueda resistir mejor el cambio climático y para aprovechar su enorme huella energética como parte de nuestra solución climática. Mi plan de resiliencia energética y climática mejorará la preparación y seguridad de nuestros miembros del servicio militar, logrando así ahorros para los contribuyentes estadounidenses.

Haciéndole frente a la crisis de opioide: Cada día, 130 estadounidenses mueren a causa de una sobredosis de opioide. Esto es una crisis de salud pública—y es hora de empezar a enfrentar este asunto con la atención que amerita. Es por eso que el congresista Elijah Cumming y yo hemos presentado el acta CARE, un plan comprensivo que invertiría 100 mil millones de dólares sobre un periodo de diez años en los estados y comunidades que están en el centro de esta epidemia, proveyendo programas de prevención, tratamiento y servicios de rehabilitación para aquellas personas que más lo necesitan.

El plan de Elizabeth para proveer un alivio para la deuda de Puerto Rico: Tras el paso devastador de los huracánes Irma y María por Puerto Rico, una de las mayores limitaciones frenando la recuperación de la isla ha sido la deuda. Si Puerto Rico fuera una gran empresa con problemas financieros de esta magnitud, podría declararse en bancarrota—pagar algunas de sus deudas, liquidar el resto y así comenzar a reconstruir. Sin embargo, debido a su estatus único, esas avenidas legales no están a su alcance. Es por esto que tengo un plan para proveer un alivio integral a la deuda de Puerto Rico para que pueda reconstruir y prosperar.

Enfrentando la epidemia de mortalidad materna: Hay una crisis de mortalidad materna en los Estados Unidos. Y para las madres afro-americanas, es una epidemia. ¿La razón? El Racismo. Es hora de responsabilizar a los sistemas de salud por las fallas evitables y exigir cambios, porque la vida de las mujeres depende de ello.

El plan de Elizabeth para Mejorar las Viviendas Militares: Las familias militares llevan años intentado alertarnos sobre sus condiciones de vida. Eso se acaba ahora mismo. Tengo un plan para mejorar las viviendas militares, proteger a sus familias del abuso y asegurar que los contratistas privados cumplan las promesas que le hacen a los que forman parte de las fuerzas armadas.

Cancelación de la deuda por préstamos estudiantiles y educación universitaria universal gratuita: La educación universitaria debería ser como el sistema de escuelas públicas—gratuita y accesible para todos los estadounidenses. Por eso estoy haciendo un llamado para crear algo verdaderamente transformador: la cancelación de hasta $50,000 en deudas por préstamos estudiantiles para 42 millones de estadounidenses y educación universitaria universal gratuita para todos.

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Acabar con la Corrupción en Washington

Washington funciona muy bien para los ricos y los que están bien conectados, pero no funciona para nadie más. Las compañías y los individuos ricos gastan miles de millones de dólares cada año para influenciar el Congreso y las agencias federales para poner sus intereses delante del interés público. Esto es intencional, y debemos llamarlo lo que es–la corrupción, simple y sencillo. Por eso, Elizabeth ha propuesto las reformas contra la corrupción más ambiciosas desde Watergate para cambiar radicalmente la manera en que Washington funciona.

Vamos a empezar con la eliminación del cabildeo como lo conocemos. Vamos a cerrar las lagunas legislativas así que todos los que cabildean deben registrarse para revelar sus acciones; vamos a prohibir los gobiernos extranjeros a contratar los cabilderos en Washington, y vamos a desmantelar la capacidad de los cabilderos de moverse con soltura dentro y fuera del gobierno.

También vamos a cerrar la puerta giratoria entre Wall Street y Washington para prohibir permanentemente a los Senadores y Congresistas de negociar mientras que están en funciones y también de convertirse en cabilderos cuando se retiran – no solo por uno o dos años, pero por vida. Vamos a exigir que los Jueces del Tribunal Supremo sigan un código de ética y también vamos a fortalecer el código de conducta para todos los jueces para asegurar que cada persona recibe un trato justo en nuestras cortes. Además, vamos a obligar a cada candidato a poner sus declaraciones de impuestos en el internet.

Todos juntos, estos cambios extensos pondrán fin a la dominación de dinero en Washington, y quitará el poder de los ricos y los poderosos para devolverlo a donde pertenece — con el pueblo americano mismo.

Reconstruir la Clase Media

Durante décadas, los salarios han sido estacionarios mientras que los gastos familiares han aumentado extremamente, así que millones de familias casi no pueden respirar. Por generaciones, las personas de color han sido excluidas a las oportunidades de crear riqueza. Es hora de hacer grandes cambios estructurales para devolver el poder económico a las manos del pueblo Americano.

Esto significa devolver el poder en las manos de los trabajadores y los sindicatos. También significa que necesitamos transformar las grandes compañías estadounidenses al permitir que sus trabajadores puedan elegir por lo menos el 40% de los miembros de la junta de directores, para que así puedan tener una voz poderosa en las decisiones sobre los sueldos y la subcontratación. Esto significa una nueva época de ejecución fuerte de las leyes antitrust para que los gigantes de las corporaciones no puedan ahogar la competencia, reducir los sueldos, y aumentar los costos de todo, desde la carne hasta el acceso al internet.

Somos la nación más rica en la historia del mundo, y podemos hacer inversiones que crean oportunidades económicas, y que abordan la negligencia rural y un legado de la discriminación racial — si paramos de repartir regalos de impuestos a los ricos y grandes corporaciones y si empezamos a pedir a las personas que han aprovechado lo más de nuestro país de pagar su parte justa.

Esto incluye un impuesto de los ultra-millonarios sobre las 75,000 familias más ricas que producen billones que pueden ser utilizados para construir una economía que funciona para todos, incluyendo el subsidio universal para el cuidado de los niños, el alivio de la deuda estudiantil, la vivienda asequible, el Nuevo Pacto Verde, y seguro médico para todos. Además, podemos hacer una inversión histórica en el alojamiento que reduciría los costos del alquiler por 10% a través de los Estados Unidos y crearía 1.5 millones de trabajos.

Fortalecer nuestra Democracia

Nuestra democracia enfrenta amenazas graves dentro y fuera del país. Su refuerzo necesitará cambios drásticos. Esto comienza con una reforma constitucional para proteger el derecho al voto de cada estadounidense y asegurar que su voto cuente. Pero eso solo es el inicio.

Los políticos deben competir sobre cuántos votantes pueden convencer, no sobre cuántos ciudadanos pueden descalificar y desmoralizar. Debemos eliminar las reglas innecesarias e injustificables que complican la votación, y también anular cada ley que suprime el voto que los políticos racistas usan para robarse los votos de las personas de color. Tenemos que anular la manipulación partidista de los distritos electorales hecho por los Demócratas y los Republicanos.

Nuestra democracia no está en venta, y necesitamos terminar con la influencia del dinero en nuestras elecciones. Esto significa que debemos anular Citizens United. También significa que debemos acabar con las reglas no escritas que requieren a los candidatos de servir los intereses de los donantes ricos y los que están bien conectados en Washington. No más donaciones de cabilderos federales. No más donaciones de los comités de acción política corporativos. Y no más súper comités de acción política.

Cuando los gobiernos extranjeros siembran la división, atacan nuestra democracia, e interfieren en nuestras elecciones, tenemos que contraatacar y hacer que sean responsables. Y para impedir ataques en el futuro, tenemos que rechazar los esfuerzos de los que tienen el poder para militarizar el odio y la intolerancia para dividirnos. Tanto si sea negro, blanco, o moreno, todos queremos una democracia en que cada estadounidense puede participar — y todos estamos en esta lucha para construir una América que funcione para todos.

La Justicia Igual ante la Ley

Hay cuatro palabras grabadas encima del Tribunal Supremo: la Justicia Igual ante la Ley. Eso es lo que debe ser la promesa de nuestro sistema de justicia. Pero hoy en los Estados Unidos, hay un sistema de justicia para los ricos y los poderosos, y otro para todos los demás.

No es justicia igual cuando un joven con una onza de marihuana puede irse a la cárcel mientras que un banquero ejecutivo que lava dinero para los carteles del narcotráfico recibe compensación. No es justicia igual, cuando por los mismos crímenes, es más probable que un afroamericano sea arrestado, acusado, condenado, y sentenciado que un blanco.

Necesitamos la reforma de la justicia penal y lo necesitamos ahora mismo. Esto significa que debemos acabar con las disparidades raciales en nuestra sistema de justicia. Esto significa la prohibición de las cárceles privadas. Esto significa que debemos aceptar la vigilancia comunitaria y la desmilitarización de nuestras fuerzas de policía locales. Esto significa una reforma completa de sentencias y una refundición de nuestras leyes para despenalizar la marihuana.

La justicia igual también requiere que todos – sin importar si son ricos o están bien conectados – se hagan responsables cuando infringen la ley. Esto significa nuevas leyes y un compromiso a la acusación de las grandes corporaciones – y sus jefes – cuando engañan a sus clientes, reprimen sus competidores, o roban a sus trabajadores. Esto significa que necesitamos jueces nominados que siguen las reglas en vez de complacer los ricos y los que están bien conectados.

No será fácil. Pero vamos a hacer cambios estructurales para cumplir la promesa de nuestra sistema de justicia. Nuestra democracia lo demanda.

Una Política Exterior para Todos

Considerando que las guerras interminables sobrecargan las familias militares y la política comercial aplasta la clase media, es claro que la política exterior hoy en día sirve los ricos y los bien conectados a expensas de los demás.

Por demasiado tiempo, les ha tocado a los trabajadores la peor parte de nuestra política económica. Necesitamos fortalecer nuestras normas laborales — y luego luchar para ejecutarlos. Por eso, Elizabeth se opone al nuevo “NAFTA 2.0” propuesto por Trump a menos que produzca un acuerdo mejor para las familias de trabajadores estadounidenses. Es hora de parar de priorizar los beneficios empresariales sobre los salarios estadounidenses.

Una fuerza armada debe actuar como un freno así que por la mayoría del tiempo, no necesitamos usarla. Debemos continuar a ser vigilantes ante la amenaza del terrorismo, pero es hora de devolver nuestros soldados a casa – y asegurar que reciben el apoyo y los beneficios que han ganado.

También debemos aprovechar de todas las herramientas de nuestro poder nacional, no sólo nuestro poder militar. Esto significa reducir nuestro presupuesto de defensa inflado y poner fin al control absoluto de los contratistas de defensa sobre nuestra política militar. Esto significa reinvertir en la diplomacia y apoyar a nuestros aliados para promover nuestros intereses comunes. Esto significa que necesitamos nuevas soluciones a nuevos desafíos mundiales, desde la seguridad cibernética hasta la amenaza existencial que plantea el cambio climático.

Nuestra fuerza en el extranjero es generada aquí dentro del país. La política que impacta las familias trabajadoras en nuestro país también erosiona nuestra fuerza en el mundo entero. Es hora de una política exterior que funcione para todos los estadounidenses, no solo los ricos.